Para cumplir con una costumbre que el Club Shotokan se inició en 2001, un buen número de alumnos de esta entidad se reunieron el pasado sábado, día 14 de enero, para celebrar juntos la entrada del nuevo año. Nos referimos al Kagami Biraki, un acto que tiene su origen en las escuelas de artes marciales del Japón medieval y que ha llegado hasta nuestros días. En España los dojos más tradicionalistas lo integran en su ideario como parte del legado cultural asociado a la enseñanza y práctica del nihon budo y sirve para reiterar el compromiso colectivo en la conservación, fomento y promoción de las artes marciales.
La segunda parte del acto consistió en la entrega de diplomas a los alumnos que han alcanzado alguno de los niveles “dan” durante 2016 y los participantes procedieron a la renovación del juramento de cinturón negro y su compromiso de esfuerzo continuo por mejorar cada día. La parte emotiva vino cuando se recordó a Virginia Arcos, una joven karateka recientemente fallecida que durante veintitrés años ha estado vinculada a este club en el que era muy popular y querida por todos, símbolo del espíritu “shotokanero” y de los valores de las artes marciales, en cuya memoria se ha fijado un retrato en la pared de la sala de entrenamiento.
En la tercera y última parte se efectuó la ceremonia de peticiones para el año y el brindis por el año que se inicia.