Por Javier Fernández-Bravo
Maestro y practicante de artes marciales
Introducción.
Las modernas artes marciales son el resultado de la evolución de primitivas formas de combate. En su desarrollo histórico, estás, como otras artes, se impregnaron de los rasgos sociales y culturales de los pueblos que la practicaban. Como consecuencia de este proceso, el budo (las artes marciales orientales) integra como elementos inherentes a su práctica una serie de "normas de comportamiento y cortesía" por las que se rigen las relaciones entre los practicantes. La observación adecuada de la etiqueta es una parte de su práctica tanto como el aprendizaje de las técnicas.
Lamentablemente, cada vez resulta más frecuente la relajación en la observancia de estas normas por parte de los kohai, pero aún es más lacerante el descuido en su cumplimiento por parte de practicantes veteranos e incluso algún Sensei. Sólo puedo disculpar esta dejación en el posible desconocimiento del significado y relevancia que la etiqueta tiene en las artes marciales. Deseo que este artículo contribuya a su difusión y mejor conocimiento del "Reigi Saho" o "Rei shiki", es decir, del conjunto de normas de comportamiento, etiqueta y cortesía propias de las artes marciales y sin las cuales no serían otra cosa que burdas formas de lucha.
El Dojo
Antes de adentrarnos en el análisis de los aspectos más formales relacionados con el protocolo, conviene recordar que aunque se ha universalizado el uso de la palabra gimnasio para referirnos a lugar de entrenamiento, el término adecuado es dojo. La palabra "Dojo" realmente es la combinación de dos vocablos: "Do" que significa "la vía" o "el camino"; y "jo" que quiere decir "el lugar". Ambas palabras al ser combinadas adquieren el siguiente significado: "el lugar donde el camino es estudiado". No se trata de un gimnasio al uso, sino de un espacio de encuentro donde el aprendiz es guiado por el instructor por un camino de esfuerzo y autoexigencia en la práctica que habrá de conducirle al pleno desarrollo de todas sus potencialidades físicas y psíquicas y, por extensión, a un mejor conocimiento de sí mismo. Por lo tanto, este sitio debe ser tratado con la seriedad que se merece siguiendo la etiqueta en el Dojo. Es el primer paso para practicar artes marciales.
Entrada al Iwama dojo
Originalmente, en Japón, este lugar era parte de un santuario o un gran anexo a la casa del maestro. Por esta razón es habitual que al entrar en el dojo quedemos orientados en la dirección a un pequeño santuario o templete. Con algunas diferencias, la mayoría de los dojos presentan una disposición similar de sus espacios:
Kamiza:
Tradicionalmente el kamiza, también llamado Shomen, estaba situado al norte y es el punto más lejano desde la entrada. Es el lugar de honor del dojo, donde podemos encontrar: Kamidana: en Japón, es un altarcillo dedicado a las divinidades, pero fuera del país nipón, aquí se sitúan la foto del maestro y otros símbolos de la escuela e importantes figuras o elementos de mérito. Shihandai: Lugar del profesor o maestro; Raihinseki: Lugar de los asistentes, expertos, o invitados de honor. Durante las demostraciones, competiciones y demás actos públicos el Kamiza (Shomen) es el sitio de los representantes institucionales, de la bandera, o de la presidencia de la manifestación.
La jerarquía de los lugares
Según el modelo anterior, en las formaciones de comienzo y final de la clase, la mayoría de los practicantes nóveles (kohai) están situados en la zona más cercana a la puerta y los más veteranos (Sempai) en la zona más próxima al kamiza. Si la puerta es el centro de la sala, entonces el lado derecho de es Kamiza y el lado izquierdo Shimoda.
Dentro del dojo, con carácter general, el orden jerárquico se establece de acuerdo con el grado kyu o dan de los asistentes, siempre de mayor a menor. No obstante, una persona que tiene mayor grado, por cortesía, cederá su puesto a otra que aunque ahora tenga menor grado, alcanzó el cinturón negro antes que él o fue su sempai
No obstante lo antes apuntado, cuando a un cursillo o seminario asisten practicantes de diversas artes marciales, la norma indica que aquellos que practican la modalidad sobre la que trata el curso se sitúan en primer lugar, ordenados entre sí de acuerdo con el principio jerárquico antes descrito. De esta forma un cinto amarillo de la disciplina convocante se coloca por delante de un cinturón negro de otra disciplina. Sin embargo, cuando asiste un alto grado (no menos de 5º ó 6º Dan), la cortesía recomienda que se le sitúe en un lugar preferencial, en atención a su distinción. Del mismo modo ocurre con las personas que ocupan cargos de responsabilidad directiva y los cintos negros más antiguos.
Cuando en un dojo se imparte un curso o seminario, el maestro invitado (ponente) comparte el shihandai con el profesor titular del centro y otros altos grados.
Asimismo, es frecuente, que los más altos grados dentro de una organización se ordenen entre ellos ocupando un lateral de la sala, a la izquierda del kamiza.
Cuando se asiste a un seminario, es frecuente que se desconozca el grado o antigüedad de alguno de los asistentes. En estos casos, una vez más, la cortesía manda y se cede el puesto al de mayor edad o a quien ya ocupa el lugar.
En cualquier caso, el maestro podrá intervenir para realizar alguna precisión al respecto.
Rei ho – el saludo
En cualquier cultura y lugar el saludo es un símbolo de cortesía. La reverencia cobra su verdadera dimensión como signo inequívoco de respeto hacia las autoridades, el maestro, los compañeros, el adversario y hacia uno mismo. El saludo es un símbolo identificativo en todas las disciplinas de combate cualesquiera que sea su origen, siendo además una muestra de la ceremonial que les caracteriza. Decía el Maestro Funakoshi que cuando se olvida la etiqueta se pierde el verdadero espíritu del Karate-Do. Fiel a la más pura a la tradición nipona, la reverencia está integrada en el budo, no es un añadido a él, sino como un componente identificativo de las propias artes marciales.
Cómo saludar
Las formas de saludo pueden variar de un arte marcial a otra, particularmente cuando tienen diferente origen nacional. En lo que se refiere al Budo japonés, son más las semejanzas que los elementos distintivos.
Según las distintas circunstancias podemos encontrarnos con varias formas de saludo. En todos los posibles casos, el tronco se inclina lentamente hacia delante manteniendo está posición durante un momento. En los saludos de ceremonial la mirada se dirige al suelo, en tanto que en los saludos previos a la realización de combate la mirada debe permanecer fija sobre los ojos del oponente (metsuke), para volver a recuperar la posición original de forma pausada.
En las artes marciales podemos encontrar dos posiciones de saludo; de pie y arrodillados.
Las manos extendidas junto a los muslos, por el exterior, a diferencia del saludo cortesano en el que las manos aparecen por delante de los muslos).
Los pies suelen colocarse con los talones unidos y las puntas hacia el exterior (musubi dachi), aunque también pueden unirse completamente (heisoku dachi). Lo más frecuente es llevar el pie derecho junto al izquierdo, aunque esto dependiendo de las escuelas puede variar. Las palmas de las manos sobre la cara exterior de los muslos con los dedos unidos.
Sentado sobre los talones, se colocan las manos izquierda y derecha (en este orden) en el tatami justo enfrente formando con los pulgares y con los dedos índices un triángulo. Inclinar lentamente la cabeza teniendo cuidado de no elevar las caderas. Luego se endereza el tronco y se vuelven las manos sobre los muslos, primero la derecha y después la izquierda.
Cuándo saludar.
Se saluda siempre que se entra o sale del tatami. En el dojo en dirección al kamiza.
Al empezar la clase: Todos saludarán con Sensei o el instructor hacia la fotografía del Maestro fundador y los símbolos de la escuela. Después saludarán al Sensei y éste les devolverá el saludo. El proceso se repetirá al finalizar la clase.
Durante la práctica, cuando el instructor realiza una explicación, el alumno debe permanecer sentado (preferentemente en seiza o con las piernas cruzadas) y mirar atentamente. Tras la demostración, se saluda al profesor, después al compañero (ritsurei), y se comienza a trabajar y, lo mismo, al acabar. Se invita al compañero de mayor graduación a que comience primero la práctica.
Cuando se anuncia el fin de una técnica, se debe parar inmediatamente el movimiento, saludar al compañero y reunirse con los otros practicantes sentados en línea.
Suwari Kata – Arrodillarse
Al iniciar y finalizar clase, maestros y alumnos se arrodillan para realizar el saludo (zarei). Es, por lo tanto, preciso conocer que la forma correcta de pasar de la posición de pie (kiritsu) a la de rosillas (seiza). De acuerdo con la tradición, se debe realizar siguiendo la siguiente pauta:
Seiza – La posición arrodillada
Hay que prestar atención a los siguientes detalles:
Tachi Kata – Levantarse
Seguir esta pauta:
Dispensas:
Cuando el practicante sufre alguna malformación o lesión que le impida adoptar esta posición, podrá permanecer en el lugar que de acuerdo con su grado le corresponda en la fila, manteniéndose de pie o colocándose sentado con los pies cruzados
Mokutso – Meditación o concentración.
Mokutso realiza a fin de iniciar y finalizar las sesiones de práctica.
Al inicio de la sesión, el propósito de Mokutso es establecer el adecuado marco psicológico para la práctica apartando nuestra mente de las inquietudes y pensamiento ajenos al entrenamiento. Durante el Mokutso, las manos se unen para formar un óvalo en la parte frontal del abdomen. Los dedos de la mano izquierda superpuestos a los dedos de la mano derecha, y las puntas de los pulgares se unen con una ligera presión. Los ojos se entrecierran y se realiza la respiración profunda.
Finalizada la práctica, el principal objetivo del Mokutso debe ser la vuelta a la calma restableciendo unos niveles fisiológicos normales.
Puntos importantes
Entrada y salida del dojo:
Salir antes de tiempo:
Hay que esperar antes de salir del dojo hasta que el instructor no esté haciendo ninguna demostración. Cuando deba salirse antes de tiempo, hay que pedir permiso al Sensei para dejar la clase. No olvidemos realizar el saludo apropiado antes de abandonar el tatami, de la misma forma que lo hizo al entrar, pero en orden inverso.
Equipamiento:
Los profanos suelen referirse al traje de artes marciales con el nombre genérico de kimono, sin tener en cuenta que el kimono es una prenda de vestir tradicional nipona y no el uniforme de práctica de artes marciales, el cual puede ser conocido con diferentes nombres en japonés: keikogi, renshigi, (uniforme de entrenamiento), budogi (uniforme de practicante de artes marciales), karategui uniforme del Karateka; judogui, de Judo, y comúnmente "gi".
Hay una serie de normas que, en materia de vestimenta, todo deberíamos guardar:
Actitud durante el entrenamiento
En todo momento, debe mantenerse una actitud seria, de respeto y predisposición al esfuerzo.
El maestro espera del alumno su entrega mental y física durante la instrucción. A su vez, el maestro tratará de dar lo mejor de sí mismo.
Esta actitud de respeto debe extenderse hacia los veteranos del Club.
Debemos evitar las conversaciones durante el entrenamiento, aplicándonos en el trabajo.
Hay que prestar la debida atención a lo que dice y explica el instructor. Si queda alguna duda, se pregunta para aclararla. (No obstante, recordemos que algunos maestros japoneses no admiten preguntas porque en la tradición nipona es habitual que el alumno encuentre la respuesta por sí mismo).
Las instrucciones del maestro deben ser seguidas con la mayor prontitud y exactitud posible.
Si queremos orientación y el maestro está en medio de una explicación, hay que esperar a que finalice para solicitar su presencia.
Para llamar la atención del maestro, hay que esperar a que éste pase cerca, levantar la mano y saludar marcialmente.
Cuando el maestro explica, los alumnos guardan silencio y prestan atención. Durante la explicación, las situaciones más frecuentes son:
Recordemos que en el Dojo:
Para las personas que se inician, se recomienda observar a los veteranos de la clase, cómo se desenvuelven y actúan en el Dojo; es una excelente manera de aprender.
Trabajo con compañero
Antes de iniciar los ejercicios, los practicantes realizarán saludo mutuo "Otagai ni rei", que repetirán al finalizar.
El alumno más veterano o de mayor grado iniciará las acciones y colaborará en lo que sea necesario para lograr una práctica óptima.
Hay que extremar el control sobre las acciones, especialmente en el caso de niños o compañeros y compañeras de menor corpulencia.
Si tenemos algún tipo de lesión, hay que señalárselo al colaborador para evitar su agravamiento.
No se realiza Kumite libre sin el permiso del instructor.
Relaciones en el Dojo
Una vez más, debemos abundar en que el Budo (artes marciales) está impregnado del carácter e idiosincrasia del pueblo nipón. De tal manera que las actitudes y comportamientos dentro del Dojo son sólo un reflejo del carácter japonés y no pueden ser entendidas si no se tiene en cuenta este aspecto.
En lo relativo a relaciones entre practicantes, se toma como modelo el mundo laboral, donde cuando un nuevo obrero o trabajador (kohai) ingresa en la fábrica o empresa un empleado veterano (Sempai) recibe el encargo de guiar sus primeros pasos en la firma y orientarle en su trabajo.
Reciprocidad Sempai-Kohai
En el dojo se establece un vínculo novato-veterano (kohai-sempai) que actúa como correa de transmisión hasta el maestro (sensei).
Secularmente, el papel del sempai ha sido esencial en la difusión de los conocimientos; su veteranía y experiencia son muy valoradas en la cultura del país del sol naciente y se le responsabiliza de actuar como tutor del novicio, que desde ese momento se convierte en algo parecido a su acólito.
Esta labor de tutorización podría hacernos pensar en el sempai como una persona de avanzada edad, lo que no tiene porqué ser así, de hecho un joven puede ser el sempai de alguien de mayor edad si es más antiguo que él en el centro, en el dojo.
En tiempos no muy remotos, en un club deportivo, el kōhai normalmente realizaba diversas tareas para el Sempai incluyendo el lavado de ropa (keikogi) y limpieza de las instalaciones. De alguna manera, esta relación kohai-sempai, nos evoca la de reclutas-veteranos en el servicio militar, pues para que un practicante se considere veterano lo debe ser en correspondencia a alguien más nuevo, el recién ingresado, que tiempo después se convertirá a su vez en veterano respecto a los nuevos reclutas.
Pero si observamos con más minuciosidad descubriremos que entre el Sempai y el kohai se establece una suerte de acuerdo tácito basado en obligaciones mutuas: el sempai ofrece su conocimiento, protección y guía para encontrar respuestas a preguntas que el sensei no se dignará responder; por su parte, el kohai debe respetar y obedecer a sus Sempai,
Se puede producir la situación paradójica de que en un mismo club alguien es kohai respecto a los miembros más veteranos y, a la vez, es sempai respecto a los recién ingresados.
Esta correspondencia sempai-kōhai puede durar tanto tiempo como las dos personas estén interesadas en permanecer en contacto, aun cuando el contexto original en el que se produjo haya dejado de estar vigente.
No debemos despreciar esta forma de entender y practicar la enseñanza, que se establece de forma voluntaria sobre la base del un intenso respeto hacia quien comparte con nosotros su conocimiento.
El maestro:
El término japonés comúnmente utilizado para referirse a alguien que ha alcanzado un cierto nivel de maestría en una forma de arte o alguna otra habilidad es "sensei". Lo adecuado es anteponer el apellido o nombre a la palabra Sensei, de este modo diremos "José Sensei", "Doi Sensei". No es correcto decir "Sensei Funakoshi", aunque todo dependerá de los usos y costumbres del país en el que nos encontremos.
El maestro de artes marciales puede se nuestro amigo, un familiar e incluso un subordinado en otro ámbito; pero, en el contexto del dojo y en la relación enseñanza-aprendizaje, siempre es el Sensei y así debe ser llamado, y no por su nombre de pila.
Un aspecto muy llamativo es que los occidentales solemos comportarnos de una forma un tanto sumisa en términos de cortesía respecto a los nipones, como ejemplo saludando y llamando "Sensei" a cualquier practicante japonés con el que coincidimos en un curso o seminario y que raramente recibiría este tratamiento en su propio país. Siendo, además, que generalmente los instructores orientales afincados en España no tratan con el mismo respeto a los instructores nacionales. Lo adecuado es que los maestros se traten como tales entre sí y especialmente delante de terceros.
Nomenclatura japonesa
Todas las disciplinas requieren de un lenguaje común que permita a sus estudiosos comunicarse con la mayor exactitud y precisión. Las ciencias tienen como lengua propia el latín; la música clásica, el italiano; el ballet, el francés; la tauromaquia, el español; y el budo, el japonés.
De esta forma, dos practicantes de puntos remotos del mundo e idioma nativo diferente son poseedores de un glosario universal que identifica cada acción, cada movimiento. Este objetivo de manejar un código común para compartir e intercambiar información justificaría por sí mismo la necesidad de, cuando menos, conocer el lenguaje tradicional de nuestra disciplina.
Llegados a este punto, se hace necesario recordar que los pioneros no tuvieron la intención de crear un lenguaje técnico específico. Ellos eran japoneses y se limitaban a hablar en su idioma para describir los movimientos o acciones, y lo hacían atendiendo a criterios tales como:
Así, podemos encontrarnos:
Sin embargo, cabe preguntarse hasta que punto es necesario el uso del japonés para un estudiante no nativo. Evidentemente, para practicar un budo no es necesario saber comer con palillos o ser un erudito en el idioma nipón, pero no deja de ser conveniente tener el mejor conocimiento posible de los rasgos fundamentales de esta cultura para entender los propósitos del arte marcial y los conceptos técnicos y filosóficos que lo imbuyen. Todo dependerá de nuestro nivel (aprendiz o experto) y del interés personal que sintamos por estos aspectos.
Por mi parte, considero que cualquier budoka debería saber, como mínimo, la nomenclatura del programa técnico de su grado, las expresiones y vocabulario de clase, contar hasta diez, y los conceptos básicos de las artes marciales
Ideograma japonés: "Bu-Do": Artes marciales